Lorelei, la doncella del Rin que atraía a los pescadores hacia su destrucción

Lorelei, en la mitología nórdica, está vinculada a las leyendas de la mitología germánica. También conocida como Loreley, fue una hermosa doncella que se arrojó al río Rin desesperada por la infidelidad de un amante y se transformó en una sirena que con sus bellezas y cantos atrajo a los pescadores a la destrucción.

El mito de Lorelei está asociado a una gran roca del mismo nombre, ubicada en la orilla del río Rin, cerca de Sankt Goarshausen (Alemania), conocida por producir un eco.

Es un personaje legendario, catalogada algunas veces como diosa, otras como un espíritu fluvial germánico del río Rin en Alemania. Debido a sus encantos, tiene adoradores en todo el mundo.

Algunos lugareños la conocen como “la doncella del Rin“, y muchos otros afirman que es la reina de las hadas o una sirena.

Lorelei y la roca que lleva su nombre

Es descrita como una criatura legendaria parecida a una sirena que vive en la roca que lleva su nombre y atrae a los navegantes a su muerte. Este lugar ha sido sido escenario de muchos accidentes, ya que marca el punto más estrecho del río, difícil y traicionero de navegar debido a la fuerte corriente y a la poca profundidad del lecho del río.

loreley roca

Estos accidentes son sin duda la inspiración de la leyenda de una doncella cuyo canto y apariencia distrae a los marineros de su rumbo.

Leyenda de Loreley

La historia de Loreley no es fácil de reconstruir. Hay muchas fuentes más o menos fiables. Los elementos esenciales de la leyenda se le atribuyen al escritor alemán Clemens Brentano en su balada “Zu Bacharach am Rheine“, que apareció por primera vez en su novela Godwi (1800-02).

La leyenda de Loreley tiene su origen en el folclore alemán, donde se le suele representar como una Nixe, una criatura con cola de pez similar a las sirenas de la mitología griega.

loreley mitología germánica

El mito cuenta que la Lorelei fue una vez una doncella humana que se sentó en la roca a esperar el regreso de su amante. Cuando éste no apareció, la tristeza la consumió y se tiró al río desesperada.

Desde entonces, la desdichada doncella se sienta en la roca peinándose y cantando lastimosamente, haciendo que los marineros estrellen sus barcos contra las rocas en venganza por la traición de su amante.

Otra versión del mito

Este personaje se convirtió en el tema de varias obras literarias y canciones; el poema “Die Loreley” (1824) de Heinrich Heine fue musicalizado por más de 25 compositores.

En él narra una variación del mito antes mencionado. Aquí Loreley es una sirena, hija de Rin, habitante de las profundidades del río que canta tentadoras canciones por las tardes, sentada en una roca. Los barqueros que oyen su canto, quedan tan encantados, que se olvidan del tiempo y del lugar hasta que sus barcos se estrellan y se ahogan.

lorelei sirena

Un día, durante su rutina, observó a un pescador y quedó enamorada. Él también correspondió a su amor. Inevitablemente, mantuvieron un romance que duró varias semanas. Su felicidad se vería frustrada cuando Loreley descubrió la existencia de una joven a la que también le gustaba el apuesto muchacho.

Una noche, llena de celos, la hija del Rin agarró a su amante y lo arrastró a su palacio submarino para que, ahogado, se quedara con ella para siempre. Esto no fue suficiente. Como venganza, siguió entonando su canto, atrayendo hombres y llevándolos a la muerte.

Pronto sus acciones llegaron a oídos del único hijo del príncipe Palatino, el conde Ludwig. Quería verla con sus propios ojos. Al igual que otros, quedó hechizado, perdió barco, tripulación y su vida. Cuando su padre se enteró, decidió inmediatamente acabar con la bella doncella.

El gobernante envió a su ejército, pero a la sirena no le importó mucho. Se burló de ellos, creyendo que su padre, Rin, la rescataría de cualquier tipo de peligro, luego dejó caer los peroles de su collar uno a uno en las profundidades del agua y finalmente un carruaje vino a su rescate, para no ser vista nunca más.

Desde entonces, un lejano murmullo de su canción aún se puede escuchar en la roca del Loreley, en el río Rin, Alemania.

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