Hjalmar, una figura legendaria en la mitología escandinava, es recordado por su valentía en el campo de batalla y por su amor inquebrantable por la princesa Ingeborg. Según las leyendas, Hjalmar era un vikingo excepcional que nunca había sido derrotado en combate. Se desempeñaba como huscarle en el séquito del rey Yngvi en Gamla Uppsala, demostrando su lealtad y habilidades militares en cada batalla. Sin embargo, su destino daría una vuelta de tuerca cuando se enamoró perdidamente de la princesa Ingeborg.
Ingeborg, cautivada por la valentía y nobleza de Hjalmar, correspondió a su amor. Sin embargo, su felicidad se vio obstaculizada por la negativa del rey a permitir su matrimonio. El monarca tenía otros planes para su hija y buscaba un pretendiente que considerara más adecuado para ella. Sin embargo, Hjalmar, determinado a luchar por su enamorada, desafió todas las adversidades. Con esto en mente, conozcamos más a fondo la historia de amor y tragedia que rodea al ilustre vikingo Hjalmar.
El comienzo de la leyenda de Hjalmar e Ingeborg
El monarca, en su afán por asegurar un futuro mejor para su hija, busca un pretendiente que considera más adecuado para ella, desconociendo los verdaderos sentimientos que arden entre Hjalmar e Ingeborg. Así, la reputación de Hjalmar como valiente guerrero y campeón se extiende por toda Noruega, atrayendo la atención incluso del héroe noruego Örvar-Oddr. Este último, deseando poner a prueba las habilidades de Hjalmar en el campo de batalla, zarpa con cinco naves hacia Suecia para desafiar al valiente guerrero.
Al enfrentarse en una lucha feroz durante dos días, Hjalmar y Örvar-Oddr demuestran ser igualmente poderosos, sin que ninguno de los dos logre vencer al otro. Impresionado por la valentía y habilidad de Hjalmar, Örvar-Oddr propone una alianza entre ambos, sellada mediante un juramento de hermandad de sangre. Acompañando a Hjalmar de regreso a Upsala, Örvar-Oddr descubre los verdaderos sentimientos que existen entre él e Ingeborg.

Conmovido por el amor prohibido de la pareja, Örvar-Oddr ofrece su ayuda para que Hjalmar pueda fugarse con su amada y vivir libremente su amor. Sin embargo, Hjalmar, fiel a su honor y respeto por las tradiciones, rechaza la oferta de Örvar-Oddr, decidido a esperar hasta que llegue el momento adecuado para reclamar a su amada. Una elección que probablemente lamentaría, pues poco tiempo después se vería cara a cara con el renombrado berserker Arngrim.
Conflicto con Arngrim y su familia de berserkers
Al sur de Suecia, en la isla de Bolmsö, se alzaba la morada de los temidos berserkers Arngrim y sus doce hijos, cuyas sombras proyectaban terror y destrucción en cada paso que daban. Entre los hijos de Arngrim destacaba Angantyr, el primogénito, dotado con la espada mágica Tyrfing, forjada por los enanos Dvalin y Durin y maldita con el poder de provocar tres actos malévolos y segar la vida de un hombre cada vez que era desenfundada.
En una fatídica fiesta de Yule, el segundo hijo de Arngrim, Hjörvard, juró frente a los dioses que se casaría con la princesa Ingeborg de Upsala. Con su determinación ardiente como el fuego del Ragnarök, los doce hermanos se dirigieron a Upsala en la primavera siguiente, ansiosos por hacer realidad el deseo de Hjörvard. No obstante, Hjalmar, el valiente guerrero sueco y pretendiente de Ingeborg, no podía tolerar la idea de que un berserker sangriento como Hjörvard se casara con la mujer a la que amaba. Ante la corte real y los ojos atentos del rey, Hjalmar desafió a los hermanos Arngrim y defendió su derecho a reclamar a Ingeborg como su esposa legítima.
El rey, atrapado en un dilema entre dos guerreros de renombre, se vio obligado a dejar la decisión en manos de la propia Ingeborg. La princesa, con el corazón decidido, escogió a Hjalmar como su compañero, desatando la furia y el despecho de Hjörvard, quien desafió al valeroso Hjalmar a un holmgang (una especie de duelo o combate para resolver cualquier tipo de disputa) en la isla de Samsø.
La tragedia de Samsø y el regreso a Uppsala

Cuando llegó el fatídico día del enfrentamiento, Hjalmar y Örvar-Oddr desembarcaron en Munarvágr, en la isla de Samsø, y se apresuraron en busca de sus adversarios. Allí, la escena que les recibió fue una de horror y desolación: encontraron a su tripulación masacrada y despedazada por los doce berserkers. A pesar de la insistencia de Örvar-Oddr, quien portaba una cota de malla indestructible, Hjalmar se negó a ceder el enfrentamiento contra Angantyr y su espada maldita Tyrfing.
Con valentía indomable, Hjalmar se lanzó al combate y logró derrotar a Angantyr, pero no sin sufrir graves heridas mortales. Exhalando sus últimos compases de vida, Hjalmar se encontró en una colina cubierta de flores, rodeado por la naturaleza que tanto amaba. Con voz serena, entonó palabras de despedida y amor eterno hacia su amada Ingeborg, aceptando con dignidad su destino inevitable. Mientras tanto, Örvar-Oddr, después de aniquilar a Hjörvard y diez de sus hermanos, regresó en busca de Hjalmar, solo para encontrarlo al borde de la muerte.
Con pesar en el corazón, Örvar-Oddr cumplió el último deseo de su amigo, enterrando a todos los hombres caídos en un montículo, incluida a la espada maldita Tyrfing en un intento de que no volviese a sembrar destrucción… Cosa que por desgracia no logro. De vuelta en Uppsala, Örvar-Oddr llevó el cuerpo sin vida de Hjalmar y visitó de inmediato a Ingeborg para entregarle el anillo de su amado. El peso de la pérdida fue demasiado para el corazón de Ingeborg, quien cayó muerta en ese mismo instante. Así, ambos amantes fueron sepultados juntos en el mismo montículo, unidos incluso en la muerte por el vínculo eterno de su amor.
