Sunilda, conocida también en algunos relatos como Svanhildr, es una figura central en las leyendas nórdicas que ha perdurado a lo largo de los siglos como uno de los símbolos más emblemáticos de belleza en mitología germánica. Hija de los célebres héroes Sigurd y Gudrún, Sunilda no solo destaca por su apariencia deslumbrante, sino también por el trágico destino que la espera. Su historia se cuenta en diversas fuentes medievales, como la Edda poética y la Edda prosaica; tema de numerosas versiones en toda Europa del norte.
Desde su nacimiento, Sunilda es conocida por su hermosura incomparable, siendo vista como un regalo de los dioses. No obstante, su vida está marcada por la furia de su esposo y los conflictos familiares que culminan en su espantosa muerte, un tema recurrente en las historias del norte de Europa. Dicho esto, en este artículo exploraremos la historia de la hermosa Sunilda, y que fue lo que la llevo a enfrentar un destino tan horrendo.
La injusta muerte de Sunilda

Hija de Sigurd y Gudrún, dos de los héroes más famosos de la mitología nórdica, la vida de Sunilda comenzó con la promesa de una existencia feliz y llena de amor. Estaba casada con Ermanarico, rey de los godos, un hombre cuya grandeza se vio empañada por los celos y la paranoia. La belleza de Sunilda, que deslumbraba a todos los que la conocían, fue el punto de partida de su trágica caída.
Ermanarico, consumido por la duda, acusó a Sunilda de infidelidad con su propio hijo, Randver. Sin evidencia alguna, pero movido por su desesperación y celos, el rey tomó una decisión cruel y despiadada: ordenó que su esposa fuera pisoteada hasta la muerte por sus caballos. Este acto brutal no solo acabó con la vida de Sunilda, sino que también sumió a su familia en el luto y la desesperación.
Paralelismo con la historia de Hermanarico

Según el historiador romano Jordanes, quien escribió en el siglo VI, el rey Ermanarico quedo trastornado profundamente tras ser golpeado por la traición y el ataque de un rey subordinado. En su desesperación y furia, mandó ejecutar a su esposa de una manera espantosa: la ató a cuatro caballos y la desmembró en un acto de venganza. Este acto de violencia extrema resuena con el tratamiento cruel que Ermanarico dio a Sunilda en la mitología, donde, también por celos infundados, la mató de una manera igualmente brutal.
La venganza de los hermanos de Sunilda, Hamdir y Sörli, es paralela a la que se narra en las crónicas históricas, donde se cuenta que, en respuesta a la muerte de su hermana, los hermanos de la víctima mataron a Ermanarico. En una versión de los hechos, los hermanos Ammius (Hamdir) y Sarus (Sörli) atravesaron a Ermanarico con lanzas, matándolo por las heridas.
En la Chronicle o en los Anales de Quedlinburg, escritos en el siglo X, se ofrece otra versión de la venganza en la que los hermanos Hemidus (Hamdir), Serila (Sörli) y Adaccar cortaron las manos de Ermanarico.
