Siendo uno de los hijos de Odín y Frigg, Hermóðr de la mitología nórdica personifica el deber y la lealtad hacia su familia y su pueblo, y su nombre, que significa «ardiente en el combate», evoca tanto su valor como su resolución. Aunque no figura entre los dioses más conocidos, su papel como mensajero lo sitúa en el corazón de uno de los relatos más conmovedores de la mitología: el intento de rescatar a Baldr, el amado dios de la luz, de las garras de la muerte.

Tras la trágica muerte de Baldr, los Æsir eligieron a Hermóðr para realizar una misión sin precedentes. A lomos de Sleipnir, el mítico caballo de ocho patas de Odín, descendió a Helheim, el sombrío reino gobernado por Hela. Su objetivo era suplicar a Hela por el regreso de Baldr a Asgard, restaurando la esperanza y el equilibrio entre los dioses. Por medio del siguiente artículo vamos a explorar todos los detalles de la figura de Hermóðr en la mitología nórdica, así como su mención más famosa en la Edda Prosaica.

Hermóðr al rescate de Baldr

En el Gylfaginning de la Edda prosaica, se narra cómo los dioses, devastados por la tragedia, quedaron paralizados por el dolor. Fue Frigg quien rogó a los Æsir que alguien viajara al Helheim para negociar con Hela y lograr el regreso de Baldr a Asgard. Ante esta petición, Hermóðr de la mitología nórdica, movido por su valentía y lealtad, se ofreció para realizar tan ardua tarea.

Montando a Sleipnir, Hermóðr emprendió un viaje épico de nueve días y noches, recorriendo vastos paisajes en la mitología nórdica. Cabalgó sin descanso a través de valles oscuros hasta llegar al Gjallarbrú, el puente que cruza el río Gjöll hacia Helheim. El puente, brillante y cubierto de oro, estaba custodiado por la doncella Móðguðr, quien lo desafió preguntándole su propósito. Hermóðr explicó su misión, Móðguðr le indicó el camino hacia el portal del Helheim, diciendo que Baldr ya había cruzado el puente.

Una vez frente al portal, Hermóðr de la mitología nórdica mostró su determinación. Ajustó la silla de Sleipnir y, con un salto audaz, el caballo atravesó las altas puertas que separaban el mundo de los vivos del de los muertos. Al entrar en el salón de Hela, Hermóðr encontró a Baldr sentado en un trono de honor, rodeado de una atmósfera sombría pero serena. Su llegada marcaba el inicio de un intento desesperado por traer de vuelta al dios de la luz.

Un mensaje para los Æsir

Tras llegar al sombrío salón de Helheim, Hermóðr de la mitología nórdica rogó a Hela, la reina del inframundo, que liberara a Baldr, sabiendo que su retorno sería la única esperanza para aliviar la devastación que había sumido a Asgard. Con voz solemne, Hermóðr imploró a Hela que considerara el llanto de los Æsir, cuyos corazones estaban destrozados por la pérdida de su amado dios. Sin embargo, Hela proclamó que la liberación de Baldr solo se produciría si todas las cosas, vivas y muertas, lloraran por él. 

En este contexto, Baldr entregó a Hermóðr el anillo Draupnir, un regalo simbólico que representaba la riqueza y el poder de los dioses, y que él mismo había incinerado junto con su funeral. Hermóðr debía regresar este anillo a Odín, su padre, como un símbolo de su muerte y el lazo perdurable entre ellos. Además, Nanna le dio a Hermóðr una túnica destinada a Frigg y otros regalos para Fulla, mensajera de la diosa, como muestra de respeto. Con el peso de este mensaje y los regalos en sus manos, Hermóðr emprendió el regreso a Asgard.

Otras menciones de Hermóðr en la mitología nórdica

En la Edda Poética, Hermóðr de la mitología nórdica es mencionado en el poema Hyndluljóð, una obra que se enfoca en las genealogías de los dioses y héroes nórdicos. En la segunda estrofa de este poema, se hace referencia a Hermóðr como uno de los destinatarios de regalos. Herjafödr (probablemente Odín) otorga recompensas y oro a los guerreros, mientras Hermóðr recibe yelmo y coraza, y Sigmund una espada. La referencia sugiere que Hermóðr era un dios y un héroe destacado, reconocido dentro de la mitología por su valentía en la batalla.

Por otra parte, en el poema escáldico Hákonarmál, en la estrofa 14, Hermóðr de la mitología nórdica aparece junto a Bragi, el dios de la poesía, en el Valhalla. Ambos reciben a Hákon el Bueno, un rey vikingo famoso por su conversión al cristianismo. El poema no aclara si Hermóðr o Bragi son dioses, pero su aparición en Valhalla los asocia con lo divino y los guerreros caídos.

Por último, en las genealogías del Inglés Antiguo, Heremod es frecuentemente listado como un descendiente de Sceafa y como el padre de Scyld, un personaje central en la Saga de Beowulf. El nombre de Hermóðr se utilizaba en diversas tradiciones germánicas para denotar héroes y figuras ancestrales, extendiendo su presencia más allá de la mitología nórdica.