Nanna es una diosa conocida principalmente por su relación con Baldr, el dios de la luz, la belleza y la pureza. Hija de Nepr, se convierte en la esposa de Baldr y reside junto a él en Breiðablik, un lugar en Asgard que simboliza la perfección y la claridad. Su vida junto a Baldr es uno de amor y armonía, y juntos son padres de Forseti, el dios de la justicia y la resolución de disputas.
Los estudiosos han debatido el nombre de Nanna y han propuesto diferentes teorías sobre su etimología. Algunos sugieren que deriva del balbuceo infantil «nanna», relacionado con la palabra «madre», lo que refuerza su rol maternal y protectora. De igual manera, John Lindow sugiere que «nanna» pudo haber sido un término común para «mujer» en nórdico antiguo, mientras que John McKinnell contempla que el significado de «la que permite» podría unificar las distintas teorías etimológicas. Dicho esto, veamos todo lo relacionado con la figura de Nanna dentro de la mitología nórdica.
El amor provocó la muerte de Nanna

El amor que compartían Nanna y Baldr es uno de los elementos trágicos que definen el destino de ambos en la mitología nórdica. Esposa de Baldr, Nanna sufrió profundamente al enterarse de su muerte a manos de su hermano Höðr, engañado por Loki. La muerte de Baldr, cuya pureza y luminosidad lo hacían querido por todos, marcó un punto álgido en los mitos nórdicos, pero para ella, este suceso fue devastador.
En el capítulo 49 de la Edda prosaica, se relata cómo Nanna, consumida por el dolor, murió tras la muerte de Baldr. Su fallecimiento es una consecuencia directa de la profunda conexión emocional que compartía con su esposo. Colocaron el cuerpo de ella junto al de Baldr en el barco funerario Hringhorni e incineraron a ambos juntos en una solemne ceremonia. Thor, con su martillo Mjölnir, santificó la pira, cerrando así el ciclo de la vida de Baldr y Nanna.
Aunque Nanna ya estaba muerta en el momento en que Hermóðr, el mensajero de los dioses, viajó al reino de los muertos, Hel, para intentar traer de vuelta a Baldr, su presencia perdura en la memoria mitológica. Hermóðr recibe de la doncella varios regalos, incluido un anillo de oro, símbolo de la conexión entre Nanna y Baldr tras su muerte.
Reinvención en la Gesta Danorum

Ahora bien, dentro de Gesta Danorum de Saxo Grammaticus, Nanna experimenta una reinvención significativa respecto a su representación en la mitología nórdica tradicional. Aquí, esta mujer no es la esposa de Baldr, sino una princesa mortal, hija del rey Gevar. La historia se complica cuando tanto Baldr como Höðr desean a Nanna, creando una dinámica de deseos, celos y luchas de poder.
Saxo presenta a Baldr no solo como el hijo de Odín, sino como un hombre profundamente impulsado por la lujuria y el deseo. Al ver a Nanna, Baldr, cautivado por su belleza al verla bañarse, decide que debe ser suya, ignorando el bienestar de los demás. En un intento por eliminar a su rival, Höðr, quien está interesado en la chica, Baldr trama su muerte. En Gesta Danorum, Höðr, confundido, se encuentra con damas del bosque que le advierten sobre la divinidad y fuerza inquebrantable de Baldr.
A pesar de sus esfuerzos, Baldr no logra su objetivo de casarse con Nanna, ya que ella rechaza sus avances, argumentando que la unión con un semidiós es imposible debido a la diferencia en su naturaleza. Höðr, el mortal, gana la mano de Nanna, pero el conflicto con Baldr persiste, dejando a todos atormentados por la tragedia de esta mujer.
